lunes, 29 de noviembre de 2010

Hay un lugar.....


Hay un lugar en donde viven las palabras.

De entre ellas las más hermosas salen, y anidan en mi corazón, anunciando el momento en que el hada de la mañana espera, preparándome hasta el atardecer .

Allí es cuando me hablan de vos, y despiertan en mi el arte dormido. Entonces entono canciones y escribo.
Escribo de amores, de viajes que esperan, de cuentos, de ensueños....

Escribo palabras de muchos colores...
Las unas turquesas, las otras azules.
Hay violetas, hay rojas y por allí aparecen las blancas perfectas..
Y asomadas insolentes, como si reinaran, las de oro brillante... Y en cualquier momento, imponen silencio y respeto las negro profundo!

Todas ellas decretan...decretan!...
Decretan la espera,
el tiempo presente,
el amor
y el perdón que nunca me falten!

domingo, 7 de noviembre de 2010

Como antaño!

Quiero compartir con ustedes algo pequeño e inmenso a la vez, simplemente un momento feliz.

Algo que desde los pies a mi alma me llenó de gusto y de dicha!

Anoche....

Como antaño, quise disfrutar de la noche de primavera junto a mis hijos.

El perfume de los paraísos, las damas de noche y el aroma de la anacahuita.... me llevaron a recordar cuando con mis niños pequeños nos sentábamos en un banco de la heladería a disfrutar de las cremas heladas....


Siempre se siente como un regalo el disfrutar de una helado... por ello me puse de pie, llamé a mus muchachos que estaban ya dispuestos a descansar y ante una invitación así, tan directa y alegre..... dijeron un SI! y salimos sin más...


Hermosa noche!

Hermosos hijos!

Hermoso momento en los que me sentí plenamente feliz!

Hermosos recuerdos como cuando ellos eran pequeños y con uno en su cochecito y otro sentado a mi lado... saboreábamos tranquilos y alegres nuestros helados . Y me reí por dentro porque como cuando pequeños también los cuidaba de que no se mancharan la ropa....


Gracias a Dios y a mis hijos por haberme permitido tener un momento tan hermoso!
Realmente he disfrutado el maravilloso regalo de esos momentos tan bellos de compartir esa salida nocturna con mis hijos.
¡Dios mío! Pude caminar sin fatigarme! ¡Pude saborear mi helado sin dolores! ¡Pude ver a mis hijos felices y sanos a mi lado... !
¡ Y por sobre todas las cosas los tres riendo!
¡No es poco todo ello verdad?


Todo lo compartido con ustedes ya se lo entregado a Dios como Alabanza a Su Nombre.

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