sábado, 10 de diciembre de 2011

Fuera del tiempo... en otro tiempo..

Imagen: María E. Gómez

Quedé quieta en una casa del 1900.
Peldaños ruidosos, bronces brillosos... sus vitró, puertas pesadas... pisos ornamentados... Quieta
Quedo quieta.
Más allá de la querra mundial...
En el caserón, como si viviera en Europa.
Condición social, cultural, social... rodeada de arquitectura francesa.
Luces tenues, muebles pesados, cortinados de telas de trama cerrada, como si fuesen gobelinos... todo pesado ... muy pesado!
Entre las vueltas y diagonales de las rejas de bronce de sus balcones, mis ojos de niña, epían el más allá...
Los ruidos me embriagan igual que el aroma de los jazmines y las madreselvas..
Desde allí veo la iglesia del Pilar...
En silencio escucho el piar de los pájaros y el decir de los que ofrecen mercancías en esa mañana larga, que está sobrecargada con el correr sigiloso de la servidumbre que va cumpliendo lo que la señora dejó ordenado. Eso todo para que cuando el señor llegue, la mesa ofrezca todo y en forma...
Mis ojos de niña espían hasta no poder más... imagina y escucha...escucha e imagina.
Sube el griterío de niños desde la planta baja y atraviesan las paredes del palacio. Se suma a todo ello el llorar de un violín, que no sabe bien quien toca

Subiendo sus ojos, ve un trozo de cielo bien azul, con unas nubes como corderos... y bajando un gorrión que se queda entre los geranios del balcón, y le mira como preguntándole ... quién sabe qué misterios, ahondando quién sabe en qué magia y en qué cuentos...
Yo.. niña..
¿Qué puedo decir si no puedo tan siquiera entender todo el mundo que me rodea? Este mundo que me parece que no es mío. Este mundo que sueño, que es otra vida, que aterricé en esta casa, en otro tiempo y que nadie sabe que vivo allí, en cuclillas, entre los geranios del balcón del primer piso.

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