lunes, 24 de enero de 2011


Allí estaba.
Quieto.
Perdido su cuerpo en la oscuridad del zaguán.
Adivinando el presente y el futuro. Sin tiempo...
Solamente sus manos se aferraba al bastón.
Fuertemente, haciendo que su piel cayera como resbalando y colgando de sus falanjes...
Manos cansadas de trabajar y amar...
Manos de alguien que esperaba sentado en la entrada de una casa... que la cola avanzara para poder llegar a una ventanilla que traería una miseria para tapar su miseria unos pocos días...
Y pensé... Así le va a mi Argentina! Descartando a los viejos
y descuidando a los jóvenes...
Estoy segura que no tiene buen futuro... y eso duele ... y cómo!
Y me acerqué al viejo y le di mi brazo y yendo despacio lo ayudé a entrar al banco.
- ¿No ve que es muy anciano? - le dije al portero...
Me miró de lado y me abrió la puerta.
La pucha que un poco de tiempo y tal vez sea yo "ese", que hoy, para nadie cuenta!...
No fue un día de buenas imágenes, lamentablemente. Y eso hace que quede sin sueño y me ponga triste.
Lamento !
Tal vez en la próxima comentemos algo que nos traiga risas...
Le quiero...
Cuídense mucho!

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