sábado, 4 de agosto de 2012

Niebla suavizante


Cuando la neblina o la llovizna, inunda nuestro entorno... no es cuestión de tratar de saber si son nuestros ojos los que tal vez estén llorando, sino de disfrutar el contorno suavizado de cada presencia en derredor.

Me gusta esta parte, cuando el dolor es suavizado por ese " quéseyo" que  hace que los agudos se diluyan en delicadas curvas.
¡Sí! !Aminora el dolor cual un placebo!
 Y allí desaparece la agresión, de lo que la potente luz de la verdad o la claridad de los recuerdos hace que lo que no se puede olvidar y nos persigue, se haga  más real.          
Si! al retirarse  la niebla nos niega una vez más esa pátina de piedad que hace el doloroso presente soportable.

Por eso es que me encanta mi ciudad y su melancólica neblina....

Cuando joven tomaba rumbo al puerto y allí, en uno de los pisos de un hotel que daba al río.... tomaba un té y saboreaba la vista deliciosa de la Plaza del Retiro,con su gran reloj, los cientos de personas que la cruzan, la infinidad de micros y de autos atorados, buscando con desesperación una salida a ese embudo loco que no cesa de recibir máquinas y seres, tratando todos de llegar como locos a una misma cita, a la misma hora.

Una vista suave, delicada, calma. Hasta el ruido amortiguado hacía suponer que la cortina de niebla hacía que ésto así ocurriera. Olvidando los gruesos cristales dobles de los ventanales...


Dicen que mañana habrá sol para disfrutar... espero que éste solamente me acerque un toque de alegría aunque extrañe la dulzura de la nube baja que disimula los pinches de las espinas del alma....

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