domingo, 21 de junio de 2009

DIA DEL PADRE


Este domingo, es decir hoy en BA al menos, se festeja el día del padre.


Todos con sus regalitos, haciendo almuerzos, visitas y demás.


Hoy, recuerdo a mi padre:


Don Elías, mecánico, luchador, familiero, poco demostrativo pero con afectos que yo supe descubrir desde pequeña dentro de su corazón.

Un papá excelente, al menos para mi. Me enseñó lo que era la amistad (aunque a él siempre le jugaron malas pasadas), me enseñó lo que era el trabajo, me enseñó cómo disimular las emociones. Esto último se le fue quitando de a poco como a un gato arisco.


Es que Don Elías no había tenido un hogar amoroso. No supo lo que era ser criado bajo la protección de un padre y el amor de una madre. La luchó desde pequeño. A los poquitos años sabía lo que era pisar la escarcha y que le doliera la cabeza de frío.


Tanto comprendí sus sufrimientos y sus añoranzas!!

Es que el me contaba con un brillo especial en sus ojos y un tono en su voz como nunca se podía lograr con otros temas, cómo había sido su vida de muy niño en Santa Cruz de Tenerife.


Oh!!! allí si que se entusiasmaba!!!


Una y otra vez le hacía contar cómo él con tan solo un pantaloncito corto podía vivir sin frío. Cómo sin volver a la casa podía comer bananas, o con un trozo de pan y un pescado con limón hacerse él solito su comida.

Cómo muchas veces se dormía a orillas del mar arrullado por su sonido como una canción de cuna....

Y él contaba y relataba y relataba, ... hasta que por allí callaba de golpe y era porque agachando la cabeza me ocultaba las lágrimas que reemplazaban el brillo del inicio.


Y yo le abrazaba fuerte, fuerte, fuerte!

Y él trataba de zafar de mis brazos flaquitos que lo encadenaban dulcemente mientra le decía:

Decime que me querés o no te suelto! Dame un beso o no te suelto!!!!

Y así lograba que un tanto avergonzado declarara su amor por mi o que con disimulo apretara mi cuerpo contra su pecho.


Si! Mi padre era un gran mecánico del automotor y un trabajador incansable... pero no sabía demostrar sus afectos.


Hasta que Negrita (yo) a fuerza de apretujones y de gritos de reclamos le enseñó a hacerlo.


También le vi flaquear alguna vez, siendo mayor de edad y el encontrarse solo en la cocina.

Fué cuando mi madre se había ausentado y el no encontraba lugar en la casa.

Lo encontré llorando y cuando llegué ante él no sabía cómo disimular su cara inundada por las lágrimas.

-"Papi!!! ¿Qué te pasa?" pregunté mientras me acercaba.

- "Es que no puedo estar si tu madre! Yo le pido a Dios partir antes que ella!!! No sabés cuánto la quiero!!!". respondió sepultando su rostro entre sus manos curtidas por el trabajo.


Y fue así... partió antes... no dio trabajo... y tal como vivió antes, unas horas apenas antes de morir, se bañó y se afeitó prolijamente.


Y yo tuve el dolor y el honor de consolarlo y contenerlo durante su último viaje hacia la clínica y tuve el consuelo de cerrarle los ojos y despedirle con amor y respeto.


Dolor? Un tanto... porque no creo en la muerte.

Extrañarlo? Si... por supuesto!


Pero algo increíble ocurrió cuando oré ante sus restos en el momento de la despedida final:

Cuando comencé, no sabía qué iba a decir, porque estaba rara, extraña. Porque hacía menos de un año que había perdido a mi gran amor Ricard y no sabía qué iba a decir...

Tal vez un Padre Nuestro y un gloria?

No! Simplemente mis labios se abrieron y de ellos y desde mi corazón comenzaron a surgir las gracias a Dios:

Por haber elegido a ese hombre para que me engendrara.

Por haber logrado que durante todos los días de mi vida haya podido disfrutar de todas sus virtudes y defectos (que los tenía porque era humano).

Porque me ayudó a fortalecerme y a sentirme segura mientras era pequeña.

Porque al que había soñado con tener dos hijos varones yo le pude dar dos nietos que le disfrutaron y que muchas veces le hacían renegar y otras reirse hasta el llanto.

Porque me pudo llevar al altar y verle entre emocionado, nervioso y feliz cuando marchaba conmigo.


Por eso, es que hoy le recuerdo con cariño, respeto y añoranza.

Por eso es que publiqué en su honor la foto en la que quedó plasmado ese momento...

En esta imagen está mi papá, Don Elías, cuando del brazo me llevaría hasta el altar ... porque este es el día en que me independizaba de la casa de mis padres para , como la semilla del trigo , ir a dar nueva vida y luchar como él y mi madre me habían preparado.

Para aprender de mis errores...


Si ! Don Elías fue el hombre muy bien elegido por Dios para ser mi padre terrenal.


Pero gracias a Dios conocí a mi Verdadero Padre, un Padre que es amoroso, que me comprede, que me conoce en todas mis facetas y con todas ella me acepta, un Padre que me guía y me consuela, que me enseña y que me habla, que me escucha y que me espera.
Un Padre que es inmensamente rico y que me da siempre lo que necesito, desde el consuelo hasta el dinero para pagar las deudas. Y por sobre todas las cosas es un Padre Inmortal....

Su nombre?

Jhavé, Dios, Energía superior, Maestro.... se le conoce de diferentes formas, con diferentes nombres y de diferentes maneras....

Pero es el Padre siempre buscado, necesitado y que siempre está.


Por eso en este día le doy gracias a Dios por haberle conocido como mi Padre Eterno y Príncipe de Paz!


Que todos ustedes puedan también llegar a conocerle dentro de su ser y poder disfrutar de lo que es ser amados, entendidos, consolados y protegidos en todo momento y en todo lugar.

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