lunes, 11 de octubre de 2010

La verdad del corazón



Cuando uno queda "guacho" de padre y madre... no importa la edad... la soledad y la falta de esas raíces se sienten como si se fuese niña.

Cuando uno busca la mano del "par" en el camino y no la encuentra, aunque tantee en el borde del abismo con desesperación y grite... y el vacío responda.

Cuando lo profundo de la ausencia del otro es tan intensa que al final nos termina acompañando noche y día.

Cuando los que antes estaban naturalmente ya no están...

Cuando los que quedan son los que dependen de mi energía, de mi necesidad, de mis esfuerzos...

Cuando las palabras y las ideas empujan los recuerdos en el torbellino que se adueña de nuestra mente...

Cuando uno comienza a desconfiar de sus propias opiniones... de las palabras que vierte... de lo que quiso decir y ya no es ....

Cuando la realidad se va haciendo en muchos momentos virtual y nos tortura...

En ese preciso momento es cuando la paz tan ansiada llega y uno comienza a comprender un " tantito así " de lo que realmente es la vida.

Uno va a prendiendo a relajarse y a confiar en que todo está resuelto, que todo está servido, que todo está...simplemente y facilmentes ESTÁ.

En ese preciso momento de mi vida apareció ella.
Se asomó con un nombre familiar: María.
Y se transformó en ese ser importante y querido en cuanto leí las primeras líneas en la pantalla de mi computadora... y comenzamos a chatear, a enviarnos mails y a compartir como verdaderas hermanas.
Y allí se asomó su mano como la mano de mi par, de mi madre, de mi hermana, de mi amiga...
Y allí estuvo para hacerme reír, para sostenerme, para pasarme la música o lo interesante en literatura o en videos.
Ella fue la que regaló a mis ojos, las imágenes más increíbles o me llevó de paseo por todo el mundo.
Fue la que compartió platos típicos y la que me hizo querer más a su tierra... Colombia.

Yo les quiero contar amigos, que ella fue la luz en mis madrugadas oscuras, fue calor en el frío lacerante que quedó después de cada lanzazo dado por la incomprensión...

Fue ella mi "hermanamigamía" la que me impulsó a seguir prendida a la llama de la esperanza.

Cada día más y más...

¡Tanto le debo! Que lo único que puedo hacer para demostrarle todo mi afecto es contar cómo es ella y todo lo que Dios me ha brindado a través de su persona .

Los creyentes cristianos, sabemos que el Espíritu de Dios, el Espíritu Santo también es llamado el Gran Consolador.
Miren si será importante el que uno de nosotros, simplemente humanos, seamos elegidos para ser usados para consolar a un par.
Por ello es muy importante para mi y para mis hijos : María.
Porque realmente fue quien sin tener completa idea de todo lo que hacía por nosotros, allí estuvo siempre, en medio de sus viajes, de su trabajos, de su descanso, brindándose en forma generosa atravesando la pantalla y llegando hasta mi en todo momento.

Gracias María!
Te quiero mucho "hermanamigamía"
Espero que en el momento que todo esté pronto, llegues a este Buenos Aires que anhelas conocer.
Y así como fuiste la amorosa y atenta anfitriona de mi hijo en Medellín, esperamos aproximarnos
a tu generosidad, cuando se nos brinde la ocasión.

Besos y hasta cada momento ....

Y esta es la verdad que mi corazón contiene....

2 comentarios:

abracadabra dijo...

Saltan mis lágrimas y no puedo escribir nada amiga...

chabela dijo...

Querida amiga!
He tratado de poner un poco de "la verdad que encierra mi corazón" ... y de testigo están mis hijos.
Cariños
Chabela

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