martes, 29 de junio de 2010

Esos ojos! Esa mirada!

Niños como éste...
Con dolor infinito en su mirada, que aún puede guardar en si misma un poco de humedad de emoción y de tortura.
Una boca que en vez de abrirse en risas, muestra la fuerza de cerrar su desesperanza y de hambre hasta que los pliegues parecen plisados hacia adentro, secos de dulzuras, secos de besos y de leche y pan.
Su carita en donde la costra de la falta de higiene y de las moscas no nos dejan dudas de que lo que muestra son los muchos tiempos que pasaron por allí.
Todo ello me llena de dolor y de vergüenza.
Dolor porque imagino todo lo que me está diciendo.
Vergüenza porque sumergida en mis apuros y problemas del aquí y ahora, de lo mío y mi familia, no he hecho nada aún para que ese dolor se mitigue.
Llegó la imagen.
No se quien la tomó.
No se cuál es su entorno... más allá de la pobreza total...
Pero no importa si es Asia, África o es América.... los hay allá y los hay aquí...
¡Y son tantos!

Quisiera poder y algo podré... yo me lo aseguro que así ha de ser!

Que Dios nos ayude!

Y que nos perdone si es que puede ser así!

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