sábado, 1 de octubre de 2011

El gato y la niña-mujer


Imagen: Angeles Noble - hermanamigamía.


El gato miraba con sus ojos fijos, cómo la niña leía y escribía noches enteras.


Hasta que la niña llegó a la adolescencia... y dejó todos sus sueños de poeta y se dedicó a ir más al cine, mirar chicos, tener amigos, aprender a bailar, y rogar a su madre por un vestido nuevo.





El gato se retiró por un tiempo a hacer su vida y dejó de seguirla con la curiosidad acostumbrada.



De larga cabellera y pensamientos fuertes. Mujer de cintura estrecha y piernas largas...así se fue transformando la niña curiosa.

Parece que hoy me seduce, como una obra de arte llena de poesía, esa morena-clara, desde los recuerdos que se presentan con tanta fuerza y claridad en esta tarde ventosa de domingo..

Trae esa figura, la literatura que la acompañaba....

Es que ella vivía esos tiempos fascinada por los cafés, reuniones políticas, intercambio de opiniones.... ¡Ir a El Paulista!...¡ Al Café de La Paz! ... ¡Caminar apresurada por la Avenida Callao hacia el liceo frente al Palacio de Obras Sanitarias apretando junto a su pecho sus últimos tomos adquiridos..

Luego llegó el Normal... y la veo nuevamente apurada, nerviosa, con sus ojos llenos de preguntas..., así se presenta ante mi nuevamente, quebrando la cortina de la neblina del tiempo.
Como botella en el mar, desde el ayer... haciendo vaivén entre la espuma de los recuerdos.

Recuerdo que cuando nací mi madre me llamó Ed Isabel.... pero por causas no muy comentadas, quedó el actual Eloísa Isabel.
Será por ese comienzo que ahora me explico el porqué, de tantos caminos inciertos que formaron el mapa de ruta de mi vida.

Solo se que quebré todas las esperanzas de mis padres... o mejor dicho ellos quebraron mis deseos personales.








Será por esa razón que el gato le vio desde la edad anterior a los cinco años," leer y leer" sin parar a la niña que fui?









Pero lleno mi vida el "leer y leer", mis deseos de saber,... enloquecida-enamorada por todo el conocimiento que las letras me traían.

El sangrado, el ser mujer... muy pronto, muy pronto!... Demasiado para los tiempos de mi madre... pero llegó sin anuncio previo!

Tiempos y más tiempos pasaron y me muestra a esa otra mujer...como hipnotizada, doblada sobre la mesa llena de libros de una barata de la calle Corrientes. Y tambien la vislumbro pegada a sus mayores, esos que le hablaron de animarse a expresar todo, directo y libre.

Así se mezclan la que se asoma como otra y la que recuerdo como propia.
¡Ja! Locura? Juego?...

Esa era la época en que un tal Borges era profesor de mis amigas mayores.

Y la joven niña-mujer de mis recuerdos...la veo nuevamente en las librerías, buscando, hurgando, tratado de comprar o cambiar dos por uno, perseverando hasta llegar a ese no leído aún por ella.

En el umbral de su casa la veo sentada, como un ángel de alas plegadas, leyendo versos y cuentos y desde allí ...soñar que alguien más conocedor le explicaría lo que no llegaba a comprender. Es que lo tales textos recorrían desde Tuñón a todos los otros de poesía de Buenos Aires , como los de David Viñas ... tan extraño aún para su entender....

Pero no le frenaba a ella tales escollos, pues con su sed saber, su tenacidad en descubrir y su eterno soñar y capacidad para el asombro ... seguía buscando aún sin estar segura de haber entendido lo importante de lo que el poeta quiso transmitir.

Épocas en que se podían adquirir fácilmente libros y se leía mucho... Los jóvenes tenían siempre uno de ellos entre sus manos, aprovechando el tiempo en donde fuere, para abrirlo y beber literatura con fruicción y sin descanso.


En un tramo también cargaron sus ojos miradas de angustia, de temores terribles, de persistentes pesadillas... Todo lo veía pasar y ahora lo leo en su mirada..

Y la joven mujer, morena, nerviosa, curiosa y soñadora... se funde en los ojos de un gato actual, ese otro gato que sigue mi teclear nervioso ,tratando de atrapar mis dedos con su pata.

Mi gato, que tal vez con esa magia que encierran los felinos, como el caburé de los brujos de la mesopotamia, sepa que ese ir y venir en los recuerdos y el tiempo, no alcanzan para poder atrapar el caudal de conocimiento adquirido en el ayer , y que por causas y causas, hoy ya no están según mi antojo y decisión poder traerlos ordenadamente hasta el presente.

Pero yo le explico, que a pesar de todo sé que están allí, calientes y apretados dentro de mi alma.
Porque cada poeta, cada académico, cada partitura ejecutada, fueron tallando una obra íntima y preciosa, que aunque oculta, yo la siento dentro mío y me da sensación de saciedad y de alegría.

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