sábado, 28 de noviembre de 2009

¿Y?? ¿Don Zolilo???





Allí se encontraba Doña Loisa, tratando de tomar algo de lo que quedaba en el árbol.


Despacio como pidiendo permiso al tiempo, el hombre más conocido y respetado de por allí, se fue acercando.


Era uno de por allí, como tantos que se encuentran en mi querido país. ¡Argentina!


Tanto Don Zoilo, que así se llama el que aparece en la escena, como Doña Loisa, son personas amantes de la tierra, trabajadores de la tierra. Son de esos gauchos o paisanas de a pie o de a caballo, que atrapan las nubes con oraciones, tratando de domarlas como a los caballos. Pero sabe usted? Es lo único que no pueden hacer, por más que quieran....

A veces se da la gran casualidad que pidiendo reciben lluvia...

Pero esos milagros son escasos...

Y allí están los dos mirando los frutos sin terminar, de quebrada cosecha....


"¿Y? ...¿ Doña? ...¿Qué me anda haciendo? "- pregunta Don Zoilo, para ir entrando en conversación.


"Y... ya me ve... tratando de buscar un durazno, para menguar el hambre y la sed...." - respondió Doña Loisa.


"¡T'a güeno doña!. Mire aquí le encontré uno... "- le dice el bonachón y sufriente gaucho.


"¿Compartimos entonces? ... Tome usted nomás... que se ve chico pero no seco!" - y la doña parte el fruto pequeño en dos y comparten lo que en tiempos normales regalan a cuatro manos entre los de la zona y venden a muchos lugares y sus bolsillos se ponen contentos.


Pero hoy ... está malo! Muy malo!


Se han quedado sin vacas, sin cabritos, sin pasto, quedó la nada en medio de la tierra reseca.


"Está todo mal Don Zoilo. Verdad?" - pregunta casi susurrando la doña.

"Es que no se porqué la gente se ha puesto a sacar árboles pero no han plantado por cada uno otro..." - contestó el hombre.


"Y aquí sin agua...¿ y el este? Pues allí se están ahogando todos!..."- Volvió a increparle la doña.

"Es que nadie ha hecho nada para guardar para cuando no hay , o para distribuir desde donde sobra para donde hace falta. Entiende Dona Loisa? "- le respondió el hombre mientras se ponía en cuclillas y oteaba el horizonte.


Verle a los dos bajo el árbol frutal, de follaje triste y con uno o dos frutos arrugados, con sus blancas cabezas inclinadas como para seguir conversando en lo secreto, lo que tal vez nosotros deberíamos pregonar a gritos!


Dicen que en esta década se va a dar una gran transformación tratando de paliar estos trastornos climáticos.....

Dicen que va a haber una etapa de transición justa... Con esto bajará el trabajo o subirá las posibilidades de que el hombre tenga trabajo.

¿Será que luego de tanto desatino el hombre al volver a lo más sencillo tendrá más trabajo para conseguir su sustento?

"Necesidad de Urgencia" Que se tomen medidas sabias esta vez! Que Dios ponga su mano sobre las mentes y los corazones de los que están pergeñando las distintas salidas para semejante problema!


¡Que venga el alivio!

En el oeste sequía infernal, incendios, falta agua para todos animales, humanos y para toda la vida que depende de ella.

En el este, hay tanta agua que desaparecen los pueblos y el ganado se ahoga, y la gente se ahoga, y las casas se pierden con todo lo que contienen y las cosechas se pierden.

Casualmente los árboles frutales en vez de tener uno o dos frutos arrugados, mueren ahogados y lo que tengan de fruto en sus copas se pierde...


Y el hombre no entiende.... no atiende.... no se arrepiente .... porque los de arriba son los que no ponen orden. No es posible que cada cual haga lo que quiera en donde quiera, porque la naturaleza tiene un orden maravilloso y no se puede hacerle daño y llevarla al desequilibrio.

Porque así es como se lo cobra..... inundaciones, sequías, incendios.....































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