viernes, 7 de mayo de 2010

Amanecí con frío!!!!


Hoy amanecí con frío.
Es que hace frío esta madrugada en Buenos Aires...

Cuando bajé antes de preparar el mate, luché para encender el hogar (a gassss) y cuando me senté ante el ordenador, mi compañero fiel... pensé en esos tiempos del l948, cuando no se permitían los pantalones para uso de las niñas y solamente te defendían las pierna unas medias tres cuartos pero quedaban las rodillas y todo lo que seguía por debajo de la pollera .... expuesto a un frío muy cruel!
Es verdad que hacía mucho más frío que en la actualidad...
Yo recuerdo mis manos azules sosteniendo una flor durante las fiestas patrias... en especial el 25 de Mayo. También recuerdo que el cuello del delantal almidonado al igual que los puños me raspaban la piel y me dolía al igual que la cabeza....

Y me remonté al l900 y recordé a la familia de los bisabuelos de mis hijos que vivían en un conventillo cercano a lo que ahora es Recoleta.... o ....Palermo.
Vivían en lo que hoy en día es pleno centro...

Y en esos edificios de múltiples habitaciones y multiplicidad de razas e idiomas, con uno o dos patios con sus piletones comunitarios... no hace falta mucha imaginación para llegar a la conclusión de que el frío era más que cruel.

Mi suegra contaba cómo se las ingeniaban durante esos años de crisis reales, no las que se dan ahora porque se pinchan los globos de colores.... sino que allí se les aunaban: falta de trabajo, falta de educación, falta de comida y una sobrecarga de enfermedades sin remedios y de injusticias infinitas...

Ella compartía con mi juventud quieta a su lado, todo oídos y con corazón cargado de emoción... la lucha de sus tiempos por subsistir y la resignación cargada de dolor de las pérdidas de vidas en cada familia.
Muchos niños morían por falta de .... todo!

Y en este punto vuelvo al frío del invierno cruel y la forma de defenderse... una pañoleta ceñida al cuerpo, un pañuelo o gorro en la cabeza y bracero que alimentaban con maderas o carbonilla levantada entre las vías del tren. Iban mujeres y niños a la playa en donde venían los cargueros con lo que para ellos era el verdadero "oro negro"... y allí gratis, levantaban todo lo que se quedaba caído entre los durmientes. Ellos dependían de eso para cocinar, para calentar y para poner en la plancha (a carbón) con la que las mujeres luego de lavar la ropa de los señoritos, pasaban a plancharla con esmero . Una vez terminada la tarea y envuelta en grandes lienzos efectuaban la entrega en la casa de la "señora..."

Mi suegra no solamente contaba cómo se calentaban, cocinaban y trabajaban las mujeres del 1.900 ,por supuesto esas que habían bajado recién de los barcos y vivían en los "suburbios" de esa época, sino cómo conseguían pan , facturas, galletitas y hasta tortas gratis... y que saboreaban con placer toda la semana...
El asunto último era así. Un día a la semana, la Panadería-Confitería del centro cambiaba la vidriera y renovaba lo que exibía en las estanterías... entonces a la madrugada alguno de la familia o varios hacían la cola y cuando llegaban al mostrador recibían "gratuitamente" un carga de dulces esperanzas para la panza de toda la familia...

Era difícil y muy dura la vida de aquellos tiempos.

Cuánto cambió todo!
¡Y yo quejándome porque me dolía el pié dañado por estar doblada y así encender la estufa...!!!!
¡Y que enciendo la cocina girando una llave y haciendo clik prendo la luz (cuando no es algo más sofisticado y con una palmada : "hágase la luz" . Ja ja ja!!!

Así que no me manifestaré más como una rezongona del frío, del calor, o de los que tienen que decir que falta algo en la heladera....

Es promesa!!!
Es Verdad!

*Repetiré así: "Este es el Día que ha hecho el Señor. Gracias!"

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