miércoles, 26 de noviembre de 2008

DEJA VÚ - Cuarta Parte



Fue en verano....
Un verano tan duro por el calor!
Curiosa se vistió de lino blanco.... se colocó un sombrero de paja de alas anchas, decidió no colocarse colonia por los mosquitos y demás.... y pidiéndole compañía a su primo incondicional... rumbeó hacia el monasterio de los Franciscanos.

Cuando ingresaron.... los recibió la soledad!
Junto con la soledad... la frescura!
Junto con la frescura... la historia!
Junto con las historia... el misterio!

Y parada en la nave central de la antiquísima iglesia... podía observar el altar, el púlpito, las arcadas y paredes....¡¡¡ el altar!!! todo en dorado.

Dorado?
Todo era oro.!
El tallado de las paredes y del altar.

Todo lo que sus ojos recorrían, habían sido realizado por los indios del lugar y el baño de oro de esa gran obra de arte también....

Curiosa estaba en eso cuando... DEJA VÚ...!!!

Supo percibir dentro de ella ese llamado... pidiéndole que fuese hacia... y que allí le esperaba lo que su alma quería ver....

Y girando sobre sus cómodas sandalias miró a sus espaldas y allí vió que una luz medio verdosa pegaba en la puerta principal... y se fue acercando, sin hacer ruido ni comentarios...
Allí se encontró con un patio fresco y teñido de color esmeralda, tonalidad que llevaba consigo la luz a fuerza de atravesar el follaje de las plantas.

Pasó la galería, recorrió el piso de tierra del centro del jardín y allí encontró una banca... y se sentó y lloró!!!

No supo porqué ni qué le sucedió.
Nunca lo pudo saber.
Pero después de llorar en silencio un dolor profundo que no conocía su origen... sintió que ese sordo sentimiento se iba achicando... achicando... hasta desaparecer totalmente...

Luego allí mismo, hizo una oración, suspiró, se levantó, alisó su falda y secándose el rostro... sonriente, fue en busca de su primo que a distancia respestuosa le esperaba...

Gracias Sergio!

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