viernes, 15 de enero de 2010

Cuidando al pichón!


Hace días comenté mi tristeza porque el tornado había desecho el nido de zorzal que había en el jardín....
No es justamente este nido que ,ni está en mi jardín ni es de zorzales.
Pero en cada nido que descubro, veo la gran promesa del milagro de la vida.
Luego también relaté cómo descubrí que aún había vida en el cantero principal de mi jardín....
Anoche escuché los chillidos del pichón y de su madre.
Me dije:"Un gato o una rata?"
Gran interrogante....
Encendí las luces y faroles y esperé....
Esperé y observé...
La pequeña hembra, que para mi es un "condor", llamaba desesperada a su pichón que se había metido en un rincón casi inaccesible, entre enormes hojas de potus entrelazadas y otras variedades que hacen un colchón verde justamente allí, debajo de la ventana de mi cocina.
Ella en sus vuelos, cargó un gusanito o polilla, (no llegué a distinguir bien) y se largó como un kamikase entre esa maraña de verdes. Y el pequeño como bebé que le dan el biberón, se fue calmando hasta callar cuando se llenó el buche.
Y hoy lo he visto en vivo y en directo. Sin plantas que le oculten ni mamá pájaro que se espante.
Vi que se movían las hojas de un helecho por el fondo del jardín y en cámara lenta... me fui acercando hasta divisar lo que allí había....
Y era..El pichón!
Al menos un pichón! tal vez haya más...
Pequeño se quedó quieto y como pequeña gallina clueca en medio de unas piedras..
Bello!
Pequeño!
Gran milagro!
Porque no vuela aún y sí anda haciendo sus travesuras por el jardín.
Sacude las alas con energía pidiendo comida y por ello yo detecto en qué lugar está protegiéndose...
Pero yo creo que mañana ya andará planeando de árbol a planta y de planta al asador.
Estoy contenta!
Lástima que no tenía cámara para sacarle una foto.
Hasta aquí .... el cuento del último pichón sobreviviente del tornado que destruyó por segunda vez toda la arboleda, los jardines y plazas de la ciudad de Buenos Aires.

2 comentarios:

Fernando. dijo...

Enternecedor relato el que nos regalas. un reflejo del amor maternal hecho realidad. Y la esperanza de vida del pichón. Todo muy bello. Un abrazo.

chabela dijo...

Gracias Fernando:
Ya te he contestado más extenso por mail, pero quería decirte por aquí... que es un gran honor el que te dignes leer mi blog.
Gracias, y recibe mi admiración por tus trabajos que compartes con todos nosotros.

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