lunes, 25 de enero de 2010

Mis manos....


Mis manos...
Las que muchas veces son oreja y boca....
Y golpean sobre el teclado del ordenador con nervios y urgencia como que las ideas se le van a escapar por la punta de los dedos.

¿Qué ocurrió?
¡Qué ocurrió!
¿Qué escucharon mis orejas desde mis manos?

Que los que siempre se sienten superiores frente a los pobres del mundo.... sobrevolando Haití, tiran sobre los desposeídos, hambrientos, heridos, enfermos.... bolsas con arroz.

Los pobres gorriones de Haití... pequeños y jóvenes se lanzan sobre ellas....

Y un pequeño cuenta y mis oídos escuchan su relato que tuerce toda buena intención de los que arrojan comida desde el aire.

Ellos, los pequeños, se tiran sobre las bolsas de arroz... con la esperanza de salvarse así de morir de hambre....
Al fin uno de ellos sale corriendo abrazado a la bolsa que logró alcanzar y el ejército que porta la misma bandera de los que arrojaron las bolsas, le dicen"ladrón" y le disparan por la espalda y así lo matan....

Y mis manos corren sobre el teclado mientras por mis mejillas corren lágrimas de impotencia...

No quiero seguir maldiciendo....
No fui educada para ello...
Pero....

Pobre pueblo, pobres niños... que si toman un puñado de arroz o una botella de agua lo tienen que pagar muy caro.... no tienen dinero... lo están pagando con sangre...
Como Cristos, pequeños y multiplicados Cristos que riegan con su sangre el suelo de Haití.
Cristos, mis pequeños Cristos... que entrampados esperan morir luchando solamente sobre una bolsa de arroz.

Ellos, los armados, sin discriminación, matando.... crucifican una y otra vez a Jesús el Cristo de los Necesitados...

¿Sabrán?

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