lunes, 18 de enero de 2010

Pienso y comparo!


Estos últimos días les he estado relatando la vida agitada de una pequeña hembra de zorzal tratando de llevar adelante a su cría en medio de muchísimas catástrofes naturales.
Por su esfuerzo y tenacidad, le he puesto el nombre de "condorita" y a sus dos pichones (si no son tres) los he bautizado con el apodo de "peques" aunque son tan distintos unos de otro que ya les estoy distinguiendo y si seguimos adelante con todos los accidentes por los que pasan, probablemente les pondré un nombre más personal.
Viéndoles así, luchando por sobrevivir y aprender....
Viendo a "condorita" cómo de forma incansable va y viene con su pico cargado de alimento para sus "peques" .
Viendo a esa pequeña hembra enseñar a sus polluelos a elevar vuelo y a no retirarse del gran cantero seguro....
Recuerdo a otra hembra.
Que con cinco "pichones" ,de distintas camadas sujetos a ella, instalarse todas las mañanas en las escalinatas de la Parroquia de Santa Adela, en "Las Cañitas" Barrio de Palermo.
Esta hembra se la ve descansada y sonriente. Muy despreocupada.
A sus pichones se les ve entre los autos consiguiendo comida o monedas...
Esos pichones corren por turno a pedir y a regresar junto a su madres que sonriente coloca las monedas en su bolso.
Al pichón de más edad le preguntaron porqué se escondía... y dijo : Me da vergüenza, cuando sea grande y no tenga que venir porque me obliga (mi madre) yo voy a trabajar y cuando tenga hijos no les voy a pegar y los voy a cuidar.
Los pichones pequeños, se iban turnando de uno por vez para (trabajar) y cuando le preguntaron qué pasaba con su mamá que cómo era con ellos... dijeron:" Y... cuando se enoja nos pega!" "Y cuando no queremos venir, nos obliga"...
La hembra... risueña contesta cuando le preguntan qué va hacer cuando los hijitos crezcan y no le sirvan para pedir limosna: "No se! por ahora le dan!
Y ya de nochecita, los junta a los cinco y van a tomar el tren para volver a la casa....
Los pichones inocentes... cansados.
La madre contenta ... con su bolso lleno.
Por eso pienso y comparo.
Dos hembras sin macho y con pichones....
Una, la de mi jardín, luchando tratando aún en medio del tornado y la lluvia de salvar a sus pichones cuando se quedó sin nido. Les salvó , les alimentó y hoy les está enseñando a volar.
La otra hembra, la humana....
Arrastra a sus hijos a el peligro de la calle. Les manda a mendigar y sin escuela ni esperanza de futuro.
Qué enseñanza debería tomar esta de la otra.
La mamá zorzal le podría enseñar a la humana cómo se debe criar a los hijos!

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