domingo, 7 de diciembre de 2008

EL CONVENTILLO - Segunda parte.


La mujer de Giuseppe observaba todo tragándose cada figura, cada persona, cada casa, cada puerta... A medida que avanzaba por el camino iba calentándose el cuerpo y el alma..
Y así le iba diciendo a su marido... Giuseppe, mira aquí hay mucho para hacer! Hay mucho trabajo... podrás trabajar de albañil el cumpá te va a prestar algo de herramientas y yo... yo lavaré porque hay gente rica en estas casas... y los niños crecerán fuertes... "Sí! Giuseppe sono molto felice di stare in cuesta terra"...Y reían ... después de muchísimo tiempo sus bocas se abrieron para reír con alegría.

La familia de Giusepe... llegó al conventillo de lo que ahora sería el centro de la zona más importante de Buenos Aires...




Allí el paisano les había alquilado una habitación a la que se llegaba por una estrecha escalera.


Estaba ubicada en el segundo de los patios en donde se encontraban los piletones y por la medianera distintas cocinitas de chapa y madera...




Se miraron... y prontamente comenzaron a desatar bultos y preparar camas para poder descansar .
El paisano y otros del conventillo les acercaron como bienvenida, según el poder de cada uno, un trozo de pan, un poco de hervido, una sopa o un tazón de leche para los niños.




Contentos! Muy contentos!


"Mira Giuseppe... comida, techo, camas... mira Giuseppe... mira! mira!"




- Repetía una y otra vez la señora de Giuseppe... y mientras... los niños comían.




"Manya, manya que te fa bene!!!" Repetía Giuseppe con los ojos brillantes por las lágrimas contenidas....


¡Después de tanto tiempo lloraba de felicidad!!
¡Cuál será el destino de esta familia??!
Bueno... les cuento que Giuseppe pronto se hizo de una gran clientela... trabajaba noche y día como albañil, plomero... de lo que fuere..
¿La señora? en su casa... buscando turno para ocupar los piletones. A veces hasta de noche cerrada y bajo la helada de invierno... no le importaba... lavaba y lavaba la ropa de los ricos....
Al poco tiempo ya tenía Giuseppe sus herramientas propias y la señora nada más y nada menos que una plancha!!! y amplió sus tareas de serviocio para las casas de los "señoritos": planchaba su ropa...
Ahora si que podían comer todos los días y guardar algún pesito por las dudas!!!
Así fue que la encontró cuando vino un "mandadero" a pedirle que su esposo fuese de urgencia a solucionar un problema en la casa de unos de los clientes "ricos" de don Giuseppe.
La señora le dice:
"No está! Está laborando!"
Pero pensó en el dineroy enseguida le dijo:
"Speta... perdón espere... yo voy y le busco... es cerca".
-Y sacándose el delantal del lavado que estaba empapado... se sujetó el otro delantal doblándolo sobre si mismo, escondiendo como tenía costumbre sus manos lastimadas dentro de él.
-Así salió corriendo por los patios y una vez en la calle rumbeó hacia el Banco que estaba en la avenida ... pues allí estaba su marido...
-Entró al banco, sin hacer ruido porque tenía puestas unas zapatillas como en chancleta y se acercó al mostrador... y no había nadie...
Luego se fué hacia la izquierda y tampoco había nadie...
Luego encaró hacia la ventanilla de la caja y tampoco había nadie...
Entonces bajó la vista y allí ... delante suyo... había una pila de billetes... todos parejitos...
Comenzó a preguntar con vos audible pero un tanto estrangulada por la gran emoción que le provocaba semejante vista: " ¿Non che nessuno?"
Ehhh??? Non che nessuno?"
Y la señora de Giuseppe a medida que preguntaba y nadie le respondía...
_ A cada "Non che nessuno" que no era respondido, ella tomaba un fajo y lo guardaba en el delantal!!!
Así guardó todo el dinero en el pliegue de su delantal junto con sus manos.
Y allí todo bien asegurado ... despacio y en calma salió del banco sin haberle dicho nada a su marido...
Y tranquila, en estado de shok, sin apuro alguno, sin apurar el paso para nada... manteniendo el mismo ritmo... llegó al conventillo y encarando al mandadero le dijo:
-"¡No lo encontré! ¡Lo lamento tanto!"... Y no mentía.
Estaba asustada...
¡Es que no lo había pensado!...
¿Y ahora? se preguntaba
¡Giuseppe me mata! Me portan en galera!!!!
_ Entonces buscó una lata de galletas vacía y vieja... y puso dentro de ella bien apretados, sin contarlos siguiera... todo el dinero... y no habló a nadie de lo ocurrido..!!!
Solamente mientras lavaba en el piletón mirando sus manos agrietadas y sangrando por el intenso frío de la madrugada en ese enorme patio... decía... si me animara!!!
Pero recordaba al vigilante que estaba en la puerta del banco cuando ella salió y dejaba todo como estaba...
* la lata en un rincón bajo las tablas del piso
* y sus manos sumergidas en el agua helada....
Así pasó tiempo...
Hasta que un día...

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